La procesionaria, peligrosas y tóxicas para nuestro perro

Todos las conocemos, esa larga hilera de orugas que recorre el suelo del bosque, es la procesionaria. Con la llegada del buen tiempo nos apetece salir a dar los primeros paseos con nuestra mascota por el campo. Estamos familiarizados con su presencia pero lo cierto es que suponen un serio problema tanto para los niños como para nuestra mascota. La curiosidad natural de ambos pueda hacer que se acerquen o incluso que las toquen. Esta conducta puede ser muy imprudente y por tanto tener fatales consecuencias.

¿Qué es la procesionaria?

Es una oruga cuyo nombre científico es Thaumetopoea pityocampa, viven en la copa de los pinos y con el aumento de las temperaturas bajan de los árboles al suelo del bosque. Se desplazan en unas características «filas indias» con las que intentan asemejar una serpiente y así poder evitar el ataque de depredadores. En su paseo por el pinar buscan un sitio donde enterrarse y completar su ciclo vital.

Peligros para nuestro perro

Con su curiosidad habitual es muy probable que nuestro perro se acerque a olerlas e incluso a lamerlas. Esto supone un serio peligro por que cada oruga esta recubierta de miles de pelos que funcionan como «dardos» envenenados. Estos dardos se desprenden con tanta facilidad que es suficiente una brisa para que sean desperdigados por el aire.

Síntomas

El cuadro de síntomas es diverso pero en general es el habitual a una reacción alérgica severa con una gran irritación cutánea. Alguna de las señales por las que podemos sospechar que nuestro perro ha estado en contacto con la procesionaria son:

  • Se rasca con las patas y con desesperación la nariz, la boca o la parte cutánea afectada.
  • Aparece un color sonrojado.
  • Hinchazón en la lengua, labios y en el interior de la boca.
  • Dejará la lengua fuera de la boca, empieza ponerse amoratada y posteriormente negra
  • Restriega la cabeza contra el suelo de forma compulsiva.
  • Aparecen ampollas y úlceras
  • Si el contacto ha sido abundante aparecen convulsiones y si la reacción alérgica llega a la laringe se producirá una inflamación que puede provocar la muerte por asfixia.

¿Qué puedo hacer si detecto alguno de estos síntomas?

Lo primero es no asustarse y actuar con calma, rapidez y conocimiento. Recuerda que se trata de un problema muy grave y que puede estar en juego la vida de tu mascota.

En los primeros minutos y como primeros auxilios lava la boca, lengua y las partes afectas con agua templada abundante. El calor reduce la virulencia de la toxina que se encuentra en los pelos de la oruga. Es importante que realices este lavado sin frotar para que no se expanda más la toxina.

Pero lo más importante es que una vez que hayas realizado este lavado acudas lo más rápidamente posible a un Veterinario, donde será necesario que le administren un tratamiento de corticoides de acción rápida. Se suelen administrar a través de una vía para que el tratamiento pueda ajustarse al peso, a la raza y a la gravedad del contacto.

Esperamos y deseamos que después de esta información los paseos por el campo con tu mascota sean más plácidos y seguros.